Necesito volver a verte...

Después de aquella conversación yo no le llamé más. Pasó otra semana de silencio y entonces ÉL reapareció.

No lo hizo llamando y disculpándose, no, lo hizo sutilmente, como quien no quiere la cosa. Llamaba a su oficina y, a diferencia de las dos semanas anteriores, cogía ÉL el teléfono. Al principio me sorprendí, pero luego entendí que debía de ir corriendo a coger el teléfono cada vez que sonaba, sólo así se explicaba la increíble coincidencia de veces que hablábamos, algo que no se había producido desde que nos encontráramos aquella primera vez.

Yo me mostraba más bien reticente, no tenía muchas ganas de dejarme embaucar por su personalidad arrolladora y su increíble conexión conmigo. Pero poco a poco fue ganándome terreno: una risa espontánea robada por aquí, un sms seductor por allá... y finalmente volvió a mi vida, dejándome sin aliento como sólo ÉL sabía hacerlo.

"Necesito volver a verte..." me dijo una noche en una de nuestras recién retomadas conversaciones nocturnas, "necesito volver a sentir tu piel y besar tus dulces labios". ¿Cómo negarme cuando cada poro de mi piel sentía esa misma sed por ÉL?

- De acuerdo - acepté- pero con una condición: esta vez, si realmente quieres volver a verme, tendrás que hacerlo tú posible, tendrás que organizarlo tú.

Yo sabía que tendría que ser yo la que nuevamente se desplazara porque mi horario era mucho más flexible que el suyo, pero quería al menos que fuera ÉL quien llevara la iniciativa después del desplante anterior. ÉL se mostró encantado y deseoso de llevarlo a cabo.

Acordamos que la visita se produciría a mitad de mayo, faltaban aproximadamente tres semanas para eso.

Los días empezaron a pasar y yo veía que ÉL no hacía nada, no buscaba hotel, no buscaba vuelos, no comentaba nada. Yo, que había dicho que ÉL llevaría la iniciativa, tampoco promovía nada, y reconozco que me iba desilusionando por momentos... hasta que decidí ser realista y asumir que ese encuentro no iba a producirse.

Hablamos esa noche y le dije que no iba a ir, que ÉL no estaba mostrando interés y que no pensaba dejar que pasara lo de la última vez. Discutimos. ÉL decía que no le había dejado suficiente tiempo para organizar las cosas y yo le reprochaba que ni siquiera se había interesado por mis horarios para ver cuándo sería, de modo que así era difícil organizar vuelos y hoteles.

Yo tenía la sensación real de que ÉL quería algo conmigo, pero a la vez sentía también una especie de barrera entre nosotros, algo que ÉL mismo interponía para no dejarme acercarme demasiado. Si me mostraba distante, ÉL venía a mí, pero si me acercaba "demasiado", se alejaba.

Y sin embargo, casi sin quererlo, entre nosotros el cariño se iba haciendo más grande. Después de haber estado juntos, de recorrer nuestros cuerpos y compartir alientos, algo nos unía. Algo se estaba forjando más allá de mi comprensión (e incluso deseo).

Me asusté. ¿Qué tenía ese chico que me mantenía tan unida a ÉL? Era cierto que era guapísimo, cariñosísimo, inteligentísimo, que parecía que la magia fluía entre nosotros como un manantial natural del que no ves ni el principio ni el final. Pero sentía que me haría daño y, sin embargo, lejos de marcharme, bebía cada palabra suya y me hacía feliz cada detalle, cada sonrisa, cada promesa y cada susurro.

No puedo explicar cómo lo sé, pero sé a ciencia cierta que ÉL sentía lo mismo. Quería alejarse de mí, pero no podía. Lo intentaba (con mucho ahínco a veces) pero volvía a mí, inexorablemente, rendido.

Supongo que la gran diferencia entre nosotros fue que yo me rendí antes ante esa evidencia, ÉL siguió peleando contra esa corriente durante mucho tiempo.

Entre pequeñas idas y venidas pasó gran parte de mayo. Yo me había relajado, había aceptado de algún modo que las cosas eran así, empezaba a rendirme. Pero a la vez empecé a rehacer mi vida, que hasta ese momento había girado en torno a sus llamadas. De algún modo ÉL lo percibió y recuerdo un sms que me envió: "Eres mi mayor tesoro, lo mejor que me ha pasado en la vida. No quiero ni puedo perderte. Te llamaré esta noche y encontraremos la forma de vernos y estar juntos. Te quiero, Lore".

Era la primera vez que me lo decía desde que nos habíamos visto y, por supuesto, caí rendida a sus pies. Claro que yo también le quería. No entendía porqué pero no había sido decisión mía enamorarme de ese chico, simplemente había pasado y no había nada que yo pudiera hacer para evitarlo.

ÉL tenía una semana de vacaciones a principios de junio así que, para estar el máximo tiempo posible juntos, yo volaría hasta Málaga y un par de días más tarde, vendríamos a Castellón juntos en coche para pasar aquí unos cuantos días más.

Encontrar un vuelo barato no fue tarea fácil, sólo los había saliendo desde Barcelona. Así que ni corta ni perezosa, decidí ir en tren hasta Barcelona para coger un avión a Málaga. Cuando llegase ÉL estaría aún trabajando y no saldría hasta las once de la noche. Quedamos en que me recogería en el aeropuerto, donde yo le esperaría.

Al encender el móvil tras el aterrizaje, me llegó un mensaje de un número desconocido insultándome. No tenía ni idea de quién era, así que respondí en los mismos términos, sólo por seguir la corriente. Resultó ser la hermana de mi ex, aquel al que había dejado meses atrás. Discutí con ella y con mi ex y esas conversaciones de alguna forma "amenizaron" mi espera.

Se hacía tarde y ÉL aún no había salido. Me envió un mensaje diciéndome que tenían mucho trabajo y que se iba a tener que quedar más rato para ayudar. Me pregunto ahora si no estaría retrasando el encuentro por miedo a lo que pudiera pasar... tanto malo como bueno...

Por fin llegó el momento. Apareció en el hall del aeropuerto y se acercó a mí. No le recordaba así, era más guapo aún de lo que mi memoria me decía. Si la primera vez que nos habíamos visto (con luz) habíamos estado cortados, esa vez no fue muy distinta.

Nos abrazamos y nos dimos un beso en la mejilla, dubitativos ambos sobre qué hacer. Subimos en su coche y fuimos al hotel que ÉL había reservado. Preguntas cordiales y protocolarias y bastante frío entre nosotros, demasiado en comparación con lo que verdaderamente sentíamos.

Fuimos a cenar algo a pesar de que era casi medianoche. Comimos una pizza y empezamos a relajarnos. Era estupendo estar allí de nuevo, estar con ÉL. Comenzamos a sentir, casi al unísono, ganas de irnos de allí, de estar a solas, en la intimidad.

Volvimos al hotel y ÉL salió a la terraza. Le seguí y admiramos la vista del mar en la noche. Estábamos en silencio. ÉL se apoyaba en la pared, yo estaba un poco más adelantada y, de repente, me cogió del brazo, me giró y me atrajo hacia ÉL despacio, mirándonos a los ojos. "Me alegro de verte" me dijo en un susurro mientras se inclinaba sobre mi cara. "Y yo de verte a..." le dije sin poder finalizar la frase. Y nuestras bocas, sedientas, se juntaron y fue como abrir las compuertas de un embalse.

Recuerdo que me separé y le miré. ÉL me miró. Respirábamos agitados. No nos decíamos nada. Mis ojos se clavaban en los suyos y los suyos en los míos. No sé cómo estaría su corazón, pero el mío latía agitado. Nos besamos de nuevo. Rodeé su cuello con mis brazos con fuerza y ÉL hizo lo mismo con mi cintura. Me pegué a ÉL y, simplemente, no podíamos dejar de besarnos. Quería bebérmelo entero, fundirme con ÉL. Nos desnudamos con prisa, con ansiedad, con deseo e hicimos el amor con una pasión inimaginable.

Me sentía suya y ÉL era mío. No había nadie más en el mundo, no podía haberlo. Aquello era auténtico. Era auténtico y era grande, muy grande. Más de lo que jamás había imaginado... más de lo que he sentido antes y después. Era, simplemente, único.

6 comentarios:

Sirenita 5 de septiembre de 2010, 23:55  

Que bonito es el amor cuando es correspondido... seguro que desearias que no se acabara nunca.

Aliena 5 de septiembre de 2010, 23:56  

Y por qué ÉL tenía que luchar contra ese sentimiento???? su distanciamiento previo era por miedo a ser feliz contigo o hay algo más que aún no has contado???

Lore, ya te vale...he tenido que echar un vistazo a la entrada anterior para recordar cómo iba la historia...jejeje..no tardes tanto en escribir :PPPPPPPP

(es broma, tú tranquila pero sigue escribiendo que este romance es una pasada!!!)

Un beso grande!!!

Alice 6 de septiembre de 2010, 15:03  

Leyendo la historia me sigue pasando lo mismo que a todos, y me imagino que igual que a ti cuando lo viviste: no comprendo por qué intentaba alejarte si al mismo tiempo significabas la felicidad para él, si eras lo mejor que había tenido nunca, si sabía que todo eso era tan difícil de repetir... Incluso puede que ni él mismo lo entendiera.

Preciosa y triste historia, sin duda.

Lorena 6 de septiembre de 2010, 22:26  

Hola Sirenita! Sí, exactamente, como tú dices "cuando es correspondido"...
Besos!

Lorena 6 de septiembre de 2010, 22:27  

Hola Aliena! Eso sólo lo sabe él, me temo...
Besos!

Lorena 6 de septiembre de 2010, 22:28  

Hola Alice! Exacto, puedo que no lo entediera/entienda ni él...
Besos!

Publicar un comentario

Free Website templatesFree Flash TemplatesFree joomla templatesSEO Web Design AgencyMusic Videos OnlineFree Wordpress Themes Templatesfreethemes4all.comFree Blog TemplatesLast NewsFree CMS TemplatesFree CSS TemplatesSoccer Videos OnlineFree Wordpress ThemesFree Web Templates