El despertar de las emociones

Me desperté relativamente pronto a la mañana siguiente, nuestra segunda mañana juntos. Había dormido muy a gusto, teniendo en cuenta que se podía decir que lo hacía con un desconocido. Por el rabillo del ojo comprobé que J aún dormía, de modo que me levanté sigilosamente y me metí en el baño con la intención de comprobar que mi aspecto no era tan malo como para que se girase, me mirase y le diese un ataque al corazón. Me mojé un poco los rizos deshechos, me hice una coleta, me lavé la cara para tener buen aspecto y los dientes para un aliento bien fresco.

Al volver a tumbarme en la cama, ÉL se despertó y con voz ronca y soñolienta me dijo: "Buenos días, cielo" y se giró y me dio un beso pequeñito en la boca. Empezamos a charlar los dos tumbados en la cama, se estaba tan a gusto... Parecía que poco a poco nos íbamos acostumbrando cada uno a la presencia del otro y la confianza iba haciéndose sitio entre nosotros. Yo puedo ser bastante payasilla y algo debí decir que le hizo reírse a carcajadas. Recuerdo que se giró, me miró y me besó. Los besos cortos y cariñosos condujeron irremediablemente a los más largos y apasionados y éstos a las caricias. Hicimos el amor por segunda vez y fue mejor aún que la primera...



Al poco de terminar, mientras yo estaba apoyada en su hombro, J, que estaba mirando al techo pensativo, me sorprendió diciendo: "Me ha gustado mucho... Me gustaría repetir..." Me hizo tanta gracia que aún me saltan las lágrimas de la risa al pensar en su reflexivo tono de voz mientras pronunciaba esas palabras.



Una vez saciada la sed, llegó el momento de despertar para el resto del mundo. Mientras ÉL se duchaba, encendí mi móvil para comprobar que tenía varias llamadas perdidas de mi ex y algún mensaje de mal talante. Me sentía mal porque empatizaba con su impotencia al ver que yo iba rehaciendo mi vida al margen suyo. Por supuesto, no sabía que yo estaba con otro chico en ese momento, pero sí se daba cuenta de que me había ido de viaje y no estaba muy por la labor de atenderle.



J acababa de salir de la ducha justo en el momento en el que mi móvil sonaba de nuevo. Era mi ex otra vez. Decidí que ya era suficiente y salí a la terraza a decirle que tenía que dejar de reprocharme cosas. Intenté sonar conciliadora pero firme. Mantuve mi cohartada de que estaba con una amiga y sus primos y que nos habíamos encontrado allí con un compañero mío de trabajo. Insistió en hablar con ÉL (para asegurarse de que me trataba bien, me dijo) y me negué. Le dije que no podía seguir así, que no podía intentar controlarme aún en la distancia y cuando nuestra relación además era ya inexistente. Finalmente colgó.



Abrí la puerta corredera de la terraza para entrar en la habitación y de repente me quedé atónita mirándole. J estaba medio recostado en la cama, con la espalda apoyada en el cabecero, sosteniendo con una mano el mando a distancia de la televisión. Llevaba unos vaqueros azules y un polo beige de manga corta y estaba descalzo. Recuerdo aquel momento como si fuera ayer. Yo, congelada en el vano de la puerta y ÉL, con su pelo corto negro como el azabache, su piel morena, tan alto, tan apuesto... Fue la primera vez que racionalicé lo increíblemente atractivo que es. Un momento inolvidable para mí...



Entre "unas cosas" y "otras" se nos había hecho tardísimo, así que comimos en un restaurante chino (que sería escenario de muchas otras comidas y cenas) cercano al hotel y, con la prisa siempre pegada a los talones, J se marchó de nuevo a trabajar. Ese día, que no amenazaba lluvia, me hizo un plano a bolígrafo que aún conservo de sitios que visitar y así se me pasó la tarde, paseando por las callecitas, viendo puestecitos y subiendo y bajando las empinadas cuestas del pueblo.

De vuelta en el hotel volví a enfundarme en su pijama, dejándome llevar por su perfume. J me había dicho que por suerte no tenía mucho trabajo nocturno, por lo que afortunadamente vendría pronto a por mí, de modo que estuve viendo sólo un rato la tele antes de arreglarme para cuando viniera. Llegó relativamente temprano, apenas pasada la medianoche y me dijo que aún le quedaba algo de trabajo, pero que había venido a cenar conmigo y luego ¡sorpresa! me iba a colar en la oficina antes de terminar lo que tenía que hacer.

Fuimos de nuevo a un sitio donde pudiésemos cenar tan tarde y que además fuese rápido y comimos unas mini-pizzas. Era increíble cómo había cambiado el ambiente entre nosotros, estábamos cómodos, a gusto... Nos sosteníamos la mirada y ésta sonreía, con complicidad y con ternura. Cuánto nos reímos aquella noche cenando...

Luego subimos en el coche y nos fuimos hacia su oficina. Aparcó el coche y me dejó dentro para ir a comprobar qué guardia jurado estaba de vigilante, para saber si podría colarme o no. Salió del coche, se lo pensó mejor, volvió a entrar y me dio un apasionado beso en la boca. Me supo a gloria...

Al cabo de muy poco rato reapareció y me dijo que no habría problema. Le había contado al de seguridad que yo era una amiga de la familia y que me llamaba Mari Carmen (no fuera que si decía mi nombre real y luego el de seguridad comentaba algo con algún otro compañero, se hubiesen enterado). Llegamos a la estafeta de seguridad y yo, que creía que tal vez J estaría tenso, me sentía a la vez un tanto inquieta por los posibles problemas que podría causarle... Pero no, J estaba en su salsa. Me presentó como Mari Carmen y hasta me preguntó delante del de seguridad por supuestos miembros de la familia. Yo, aguantándome la risa, tenía que contestarle que sí, que mi tía Pilar estaba bien, y que le agradecía el detalle de acordarse. El guardia jurado no parecía sospechar nada y quiso mantener una (eterna) conversación acerca de libros. Y es que me imagino que trabajar de noche como vigilante debe hacerse muy duro.

Al final pasamos a la oficina propiamente dicha, y nada más cerrar la puerta J me besó con pasión. Era morboso y excitante a partes iguales estar ahí, en esa oficina de mi misma empresa, a escondidas, en el más absoluto secreto, sin que nadie más que nos conociera a ambos lo supiera.

Nos besamos un buen rato y luego ÉL decidió que sería mejor que nos relajásemos, no en vano Juan (el de seguridad) podía aparecer en cualquier momento buscando más conversación. Terminó de arreglar los papeles y lo que debía dejar listo para el turno siguiente mientras yo contemplaba con cariño la oficina que tantas veces había intentado visualizar en mis conversaciones nocturnas con J. Le veía sentado en su silla, esa silla que había sido testigo mudo de tantas y tantas horas de conversación y tenía cierta sensación de irrealidad, como si fuera increíble que yo me encontrase ahí.

No tardó mucho en terminar y por fin nos fuimos. Tanto beso y tantas emociones que hasta ahora habían estado un tanto reprimidas, me estaban pidiendo ya a gritos un verdadero momento de intimidad con ÉL. Llegamos al hotel y en el mismo ascensor, mientras subíamos, prácticamente ya nos íbamos quitando frenéticamente la ropa, al ritmo de nuestros besos acalorados rabiosamente impacientes por llegar a la habitación...

Todo había sido increíble y después, exhausta, me quedé dormida abrazada a J mientras ÉL mesaba mis cabellos...

10 comentarios:

Eva 21 de octubre de 2009, 11:09  

Mari Carmen? jajajaja anda que...

Lo de estar en la oficina, con más gente que te puede descubrir en cualquier momento es verdad, da un morbo tremendo :d

Txispas 21 de octubre de 2009, 14:43  

¿no acabará aquí verdad?

¡¡no puedes hacer eso!!

volveré a ver cómo sigue la historia... (hipnotizada me has tenido hijamía)

Mujer a los 30 y tantos 21 de octubre de 2009, 16:16  

Te sigo diciendo: ESCRIBES MARAVILLOSAMENTE, no lo dejes porque es un ahistoria preciosa , aunque ya sabemos el final, pero cada día me atrae más y mas...Es como ese libro que empiezas y no puedes dejar de leer.

Felicidades de nuevo

Juanan 21 de octubre de 2009, 17:14  

No te preocupes por el comentario borrado, no era nada importante. Estoy siempre aquí aunque no me veas, pero es posible que, a veces, esté unos días sin escribir. Se debe a que no estoy muy bien de salud y no siempre tengo ganas. Por no hablar de otros problemas que también tengo y que no quiero contar donde los puede leer todo el mundo. Intentaré sobrevivir y escribirte un poco más. Para mí eres la number one de los blogeros y, sobre todo, buena amiga.

Un beso grande!

Yo 21 de octubre de 2009, 17:35  

Jajaja Eva! Tienes pinta de saberlo bien... ;)
Besos!

Yo 21 de octubre de 2009, 17:35  

Hola Txispas! Nooo, te quedan aún como 5 años de historia, a ver si te la acabas! ;)
Besos!

Yo 21 de octubre de 2009, 17:36  

Hola Mujer! Muchisísisisisismas gracias, de corazón!
Besos!

Yo 21 de octubre de 2009, 17:37  

Vaya, Juanan... lamento leer que tienes problemas de diferente índole... Ya sabes dónde me tienes si me necesitas.
Un beso y ánimo!

Aliena 16 de agosto de 2010, 16:18  

Esto es un novelón como la copa de un pino, qué enganche!!!

Lorena 5 de septiembre de 2010, 23:08  

Jajaja Aliena, me alegro de que te guste!
Besos!

Publicar un comentario

Free Website templatesFree Flash TemplatesFree joomla templatesSEO Web Design AgencyMusic Videos OnlineFree Wordpress Themes Templatesfreethemes4all.comFree Blog TemplatesLast NewsFree CMS TemplatesFree CSS TemplatesSoccer Videos OnlineFree Wordpress ThemesFree Web Templates