Gibralfaro y la gastronomía malagueña.

Aquella mañana fue rara. "Rara" en el sentido de "distinta", ya que en vez de levantarnos tardísimo como cada día, madrugamos.

A ÉL le cuesta horrores madrugar. Ya me lo había contado y pude constatarlo. La alarma del móvil había sonado ya varias veces para cuando decidió levantarse. Se incorporó y se quedó mucho rato sentado en la cama, con las mejillas sobre las manos, los codos sobre los muslos. Yo le observaba en silencio, divertida ante la estampa (a mí no suele costarme mucho espabilarme). Tras 5 minutos se levantó y se fue dando tumbos al cuarto de baño.

Salió de allí ya aseado, pero todavía con una cara de sueño tremenda, con los ojos rojos y las ojeras dibujando surcos oscuros alrededor de los ojos. Sí que era cierto que tenía mal madrugar, sí...

Le hice una broma para animarle un poco, se rió, me besó y se fue a trabajar.

Yo me quedé un rato más en la cama, vagueando y medio dormitando. Al rato me levanté con una idea en la cabeza: ¡comprarle un regalo! En unos cuantos días iba a ser su santo, y ya que yo no iba a estar con ÉL, al menos le daría una sorpresa.

Me duché, me vestí y salí a andar por las callecitas que tanto conocía ya. Con eso se me fue pasando la mañana. Finalmente, me hice con un par de detallitos (tampoco es que yo sea mucho de celebrar onomásticas) y volví al hotel para esperarle.

ÉL salió un poco antes de las cuatro de la tarde y pasó a recogerme. En el coche seguía llevando "mi" CD. En esta ocasión, sonaba "Si tú no estás aquí" de Rosana. Yo cantaba sin darme cuenta, mientras por la ventanilla me empapaba de aquella tierra tan distinta a la mía. De la luz, de la gente, del paisaje... Al aparcar, paró el motor del coche y nos quedamos escuchando (y yo cantando) el final de la canción. Al parecer ninguno de los dos podemos apagar el reproductor cuando suena una canción que nos está gustando aunque ya hayamos llegado a nuestro destino.

"Cantas increíblemente bien..." me dijo J con voz dulce sacándome de mi ensoñación. Sonreí, me giré a mirarle y nos besamos. Para mí fue un momento muy especial que aún hoy recuerdo nítidamente.

Cuando por fin salimos del coche, resultó que J me había llevado a una tasca donde comimos tapas típicas de Málaga. Aquella tarde fue también la primera vez que comí cazón en adobo, porra antequerana, gambas al pil pil (que sí las había comido antes, pero llamadas "gambas al ajillo") y también la primera vez que tomé tinto de verano con Fanta de limón... ¡y me encantó!

Era ya muy tarde cuando terminamos de comer. J quería ir al hotel a descansar un rato antes de llevarme a dar una vuelta (¡¡teníamos día y medio enteros por delante!!), así que regresamos para echarnos la siesta.

Dormimos abrazados, y la sensación de nuevo no era como si ése fuera nuestro cuarto día juntos, sino como si lleváramos años durmiendo juntos. ÉL me buscaba si me alejaba y me cogía de la mano. Se acurrucaba contra mí, con una de sus interminables piernas encima de las mías. Yo no tenía mucho sueño, pero estaba tan a gusto que no me habría importado quedarme toda la tarde allí.

ÉL se despertó en esa postura, de costado, con un brazo por debajo de mi nuca, el otro por encima de mi pecho, en un abrazo, y una de sus piernas encima de mí, asiéndome por completo, como si yo fuera su oso de peluche. Empezó a darme besos sonoros y cortos por toda la cara y el cuello. Estaba claro que le había sentado bien la siesta. Su barba se me clavaba en la piel y yo me quejaba en broma. Nos reímos un buen rato jugueteando.

J había decidido que iríamos al Gibralfaro. Íbamos en el coche con nuestro CD puesto sin tregua. Estábamos felices mientras callejeábamos por Málaga y yo seguía fascinada con todo aquello: con las vistas de la ciudad, con sus arrabales, tan diferentes de mi ortogonal ciudad, con mi acompañante, tan apuesto, tan moreno, llevándome de acá para allá. No me faltaba nada... estaba viviendo una experiencia única.

Empezamos a ascender en el trayecto y J me dijo que, si quería, eligiera otro CD del montón que tenía en la guantera. Empecé a escudriñar y apareció uno con dos "P" escritas en él. "¿Éste qué tiene?" - le pregunté. "Me lo grabó mi ex" - contestó ÉL girándose para verlo. Era la primera intromisión de M en toda la estancia, aunque yo sospechaba que alguno de esos mensajes que de vez en cuando ÉL enviaba a ritmo frenético de dedo pulgar eran para ella.

No me importaba. Mi propio ex había decidido ser protagonista un poco de nuestra historia y era de comprender que a uno le cueste despegarse de una persona con la que ha compartido bastante tiempo de su vida.

Por fin llegamos a donde J quería llevarme, que no era desde el castillo en sí, sino un mirador desde el que las vistas de la ciudad eran una maravilla. Apoyados en la barandilla estuvimos admirando en silencio. ÉL apartó su brazo izquierdo y lo pasó a mi alrededor, colocándose detrás de mí, y yendo a dejarlo justo al lado de mi propio brazo izquierdo, sobre la barandilla. Apoyó su cabeza en mi cabeza y nos mantuvimos así un rato, en silencio, absortos. Rompí el embrujo girándome para quedar frente a ÉL, subiéndome al zócalo y besándole. ÉL me abrazaba de una forma que no había hecho en los días anteriores, como con más devoción y ternura y yo me entregaba a su abrazo y a lo deliciosos que me parecían sus labios.

Nos quedamos bastante tiempo así, abrazados en aquel mirador, mientras el resto de personas iban y venían. No nos importaba. Pero entonces empezó a refrescar y decidimos bajar de nuevo. Recuerdo que yo iba descifrando las letras de algunas de las canciones: "More than words", "Baby can I hold you tonight", y sobre todo, "Angels", que nos encantaba a los dos y ÉL me pidió que se la tradujera, pero yo no recordaba el significado de "forsake". "She won't forsake me" dice la canción... No fue hasta justo el día de mi regreso que recordé que "forsake" significa "abandonar, renunciar a algo o alguien". No sabía yo en ese momento lo mucho que me iba a sentir identificada con esa frase más adelante...

Ya por la noche, J me llevó a cenar a un sitio típico, una especie de taberna. ÉL se empeñó en pedir berenjenas con miel, porque sabía que me gustan las berenjenas. Lo que no me atreví a decirle por cortesía es que detesto la miel. Pensé que ÉL comería conmigo y así yo disimularía un poco y comería menos. Resultó que si bien a mí no me gusta la miel, a ÉL no le gustan las berenjenas, así que con gran esfuerzo comí todo lo que pude intentando disimular el disgusto en mi cara. Bebimos vino y de nuevo me llamó la atención la cordialidad de J con todo el mundo, incluidos los camareros y los cocineros, es muy afable y muy sociable, ya intuí ahí que tenía un gran carisma.

Al llegar al hotel, yo había preparado una sorpresa, puse velas que había comprado, quemé algo de incienso aromático y le di lo que le había comprado. No eran gran cosa, pero a ÉL le emocionó que me hubiera acordado. En la tarjeta ponía: "Gracias por vacilarme aquel día", en referencia al momento en el que decidió darme su número de teléfono.

Hicimos el amor. Era casi imposible no hacerlo y nos quedamos dormidos abrazados el uno al otro en la última noche que íbamos a pasar juntos.

21 comentarios:

Anónimo 2 de noviembre de 2009, 6:33  

Uyy, a este ritmo me volveré loca de curiosidad. Preciosa historia, la seguiré ansiosa... Por qué los fines de semana no serán más largos, así podríamos tener más de un capítulo!!!
Saludos.

La tentación de Eva 2 de noviembre de 2009, 12:47  

:D Chica que memoria, te acuerdas de lo que comes y de la música, yo para eso soy un desastre, lo reconozco, no me acuerdo ni de lo que comí ayer...

mjruiz26 2 de noviembre de 2009, 19:14  

Realmente es una historia preciosa.....

Yo 3 de noviembre de 2009, 9:12  

Hola Anónima :)
Estoy intentando sacar tiempo para escribir por lo menos, por lo menos, 2 entradas a la semana!
Gracias por leerme!

Yo 3 de noviembre de 2009, 9:13  

Hola Eva :)
Digamos que se me quedó grabado a fuego ese viaje...
Besos guapa!

Yo 3 de noviembre de 2009, 9:13  

Hola mjruiz26 :)
Muchísimas gracias... A mí me parece preciosa también...
Gracias por leerme!

Anónimo 5 de noviembre de 2009, 18:14  

ME ENCANTA TU HISTORIA Y TU FORMA TAN BONITA DE CONTARNOSLA....LA VI POR CASUALIDAD Y YA SOY ADIPTA¡¡¡¡¡¡SIGUE PRONTO PORFI........

Yo 13 de noviembre de 2009, 10:46  

Hola Anónima :)
He tenido un pequeño parón, pero regresaré en breve.
Gracias por leerme!!

Anónimo 13 de noviembre de 2009, 13:07  

Vaya¡¡¡ Esta historia tiene muchas smilitudes con la mia. Sigue contando q lo haces maravillosamente bien¡¡¡¡ Q ganitas de leer más q tengo.

Yo 23 de noviembre de 2009, 17:35  

Hola Anónimo :)
Tras una pausa necesaria, pronto seguiré con el relato!
Besos y gracias por leerme!

Anónimo 24 de noviembre de 2009, 20:31  

Bueno, tenemos muchas ganas de seguir con La mayor (y más frustrante) historia de amor jamás contada, te leo desde el principio, y stas en mis favoritos, y todos los días lo miro, por si tenemos nueva entrega.

Nota 24 de noviembre de 2009, 20:38  

En ascuas me quedo...

Solo espero que el final no sea lo que me estoy imaginando... que Eme reaparece en escena y nuestro Clooney malagueño pega la espantá. Porque sería un final demasiado vulgar para una historia tan bonita. Me encanta el detalle de la banda sonora, la importancia de la música... todos asociamos determinados temas o álbumes a episodios muy concretos de nuestra vida.

p.d. Te lo habrán dicho mas veces pero esta historia en papel y con ligeras correcciones de estilo perfectamente podría ser el embrión de una novela o un guión cinematográfico.

p.d2. Si tienes tiempo el fin de semana sigue con la historia... anda, se buena, no nos dejes así ;-)

Anónimo 23 de diciembre de 2009, 18:50  

Me encanta, me tienes enganchadísima, no puedo esperar al siguiente capítulo... Aiiixxx ¿cuando actualizaras?

Whitemoon 17 de enero de 2010, 0:54  

Hola tu!!!

¿Donde te has metido, chica? que me tienes en ascuas, por dios!

Un besazo

Anónimo 19 de enero de 2010, 20:12  

Qué historia más bonita y triste a la vez!!
Me la leí toda de un tirón, pero ¿no nos vas a contar como acaba?
Besos

whitemoon 4 de febrero de 2010, 0:02  

Eoeoeoeeeee!!

Hola "yo", te sigo desde el principio y....¿Que pasó? problemas ? ¿no vas a terminar tu historia?
dinos algo!!!

Bsos desde Barna

Lorena 7 de agosto de 2010, 22:49  

Hola a todos! Perdonad la tardanza (de "sólo" 9 meses), pero sufrí una crisis de fe en esta historia y me flaquearon las fuerzas para seguir. Sin embargo ahora, aunque mi percepción es distinta, sí tengo ánimo para continuar!
Besos!

Aliena 16 de agosto de 2010, 16:33  

ohhhh, qué bonito todo!!! que se le grabó a fuego el viaje dice, no me extreña, a quién no!!!

Anónimo 31 de agosto de 2010, 12:39  

Gracias por seguir la historia Lorena. Ya crei que no ibamos a enterarnos del desenlace.

Lorena 2 de septiembre de 2010, 23:35  

Hola Aliena! A fuego es poco...
Besos!

Lorena 2 de septiembre de 2010, 23:36  

Hola Anónimo! Tuve un tiempecito de sequía emocional... ;)
Besos!

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