Y te quise y me quisiste y nos regalamos momentos inolvidables. Momentos eternos, momentos dulces, momentos desgarradores y momentos tiernos.
Y hablamos durante horas, tantas que se secó la saliva y ahora, sin embargo, este callado silencio es nuestra mutua compañía.
Y nos entregamos cuerpo a cuerpo y fueron miles las horas. Mi piel, sedienta de tu tacto, de tu olor, reprime silenciosa su agonía.
Fuiste mío, lo sé, y yo fui más tuya que mía y por eso hoy, como cada día, a un cachito de mi corazón le sigue pesando como una losa tu lejanía.
Por todos aquellos momentos, por aquella seca saliva, por todos y cada uno de tus besos, nos regalo a ti y a mí este índice de nuestros sucesos, los buenos y los malos, los felices y los agrios, los dulces y los salados, todos en definitiva... porque ninguno olvidamos...
... ni aunque queramos...
Y es que el problema no fue hallarte,
el problema es olvidarte...